Pon en un recipiente amplio la harina, la levadura, la tinta de calamar, la sal y el agua tibia. Mezcla muy bien, hasta que obtengas una masa homogénea y pegajosa, cubre con un paño y deja reposar unos 5 minutos (lo que tardas en recoger un poco la encimera).
Retira el paño, pon la masa sobre la encimera bien limpia y empieza a amasar. Solo tienes que doblar la masa sobre sí misma (la mitad más lejana a ti, la pliegas sobre la mitad más cercana) y hacerla rodar un poquito para que quede como un rulo. Gira 90 grados y repite la operación. Dobla unas 30 veces (1-2 minutos) y verás cómo la masa se va alisando. Deja reposar tapado unos 5 minutos.
Repite la operación de amasar 1-2 minutos y reposar 5 minutos unas 3-4 veces, hasta que veas que la masa queda lisa. Por último, déjala en un cuenco amplio tapada con film durante 1:30-2 horas, para que fermente. Si se te ha hecho tarde, puedes dejarla unos 15-20 minutos y luego meterla en la nevera hasta que puedas seguir (puede estar hasta 24 horas sin problema).
Cuando haya pasado el tiempo, coloca la masa sobre la encimera, aprieta un poco para que salgan los gases y divide en 4-6 trozos iguales, según el tamaño de barrita que quieras. Para formar las barras, haz un rectángulo de masa de unos 5×20 cm y enrolla. Tendrás un cilindro de 5 cm de ancho y bastante grueso. Solo tienes que hacerlo rodar bajo las palmas de las manos, presionando un poquito hasta que se alargue y queden barritas. Si presionas un poco más por las puntas conseguirás que, una vez horneadas, queden muy crujientes. Coge un paño de algodón limpio, espolvorea con harina y coloca tus barritas un poco separadas, haciendo un pliegue con el paño entre una y otra. Cubre con otro paño limpio y deja reposar una hora, hasta que, más o menos, doblen su tamaño (a lo ancho). Si hace calor, con 45 minutos será suficiente; si hace fresco, igual necesitas 1:30 horas. Cuando quede media hora, enciende el horno a unos 250-270 grados, con calor arriba y abajo, sin ventilador. Mete una bandeja o una fuente vacía apoyada sobre la parte de abajo del horno.
Retira el paño de arriba y, con un cuchillo de sierra (de los de cortar pan), haz un corte a la larga sujetando suavemente, sin aplastar la barra. Traslada las barritas a una bandeja con papel de horno, dejando espacio entre una y otra. El horno estará muy caliente, así que ten cuidado al abrir la puerta. Echa un vaso de agua sobre la bandeja o fuente que había abajo y mete en posición intermedia la bandeja con las barras. Cierra la puerta inmediatamente y hornea con calor solo abajo durante 10 minutos. Abre, retira la bandeja del agua y cierra de nuevo. Hornea 10 minutos más, pero con calor arriba y abajo. Saca, espera 5 minutos y traslada a una rejilla para que se enfríen las barras.
Limpia los calamares (sin quitar la piel) y corta en aros de menos de 1 cm de ancho. Coloca en un bol y riega con el zumo de un limón y un poquito de sal. Deja reposar 15 minutos en la nevera, tapados con film. Deja escurrir para que estén bien sequitos. Pasa por harina, retira el exceso con ayuda de un colador y fríe en aceite bien caliente. En cuanto estén doraditos, saca a un plato con papel absorbente.